Y tú más…

Sí, ¿a que suena a juego infantil?

Pues no, en estos momentos parece que «el tú más» es la frase que más se oye en los debates, en las redes, en las conversaciones por móvil, por videoconferencia… por todos los sitios en los que opinan los nuevos gurús del futuro. Porque lo bueno o malo de toda esta situación es que, de repente, todos sabemos de todo. Todos estamos ansiosos de «chupar cámara» y que el vídeo que hemos grabado opinando lo que deben hacer los políticos, los ciudadanos. el vecino del quinto, se convierta en viral y que llegue nuestra imagen a millones de móviles.

Da igual que no tengamos ni idea del tema, lo único que queremos es mostrar nuestras opiniones políticas y, por encima de todo, juzgar, criticar y atacar.

Está bien mostrar nuestras discrepancias, pero no sacando lo peor que llevamos dentro. Estamos tristes, si, algunas veces perdidos, también, hartos ¡por supuesto!, pero pensemos que es muy fácil solucionarlo todo desde el sillón de casa, muy fácil cuando no recae sobre tus hombros la responsabilidad.

Opinemos desde la cabeza y desde el corazón ¡por Dios!, no desde las vísceras.

Os pido disculpas por haberme dejado llevar, pero llegó al límite mi paciencia (y os aseguro que es muy alto)  cuando hace un par días desde mi terraza sonaban aplausos y golpes de cacerolada.

Menos aplausos porque ya sabemos quien ha luchado hasta la extenuación en esta pandemia y ellos también saben que los sabemos. Menos caceroladas y más sensatez.

Os deseo buena semana y también buena vida… todos juntos!

(Imagen de Thomas B. en Pixabay)

0 comentarios en “Y tú más…

  1. Cosas veredes, Sancho, que non crederes… dicen que dijo el gran Cervantes en boca de don Quijote (aunque dicen los cervantinos que no fue así) y cada día me viene a la memoria esta sentencia porque en estos días, la mayoría de las cosas que veo o escucho me dejan ojiplática por la desvergüenza de much@s. Por ello no me sorprende tu indignación, no es para menos.
    Buen martes, amiga, con besos y abrazo en la distancia.

    1. Es lo que me pasa a mí. Llevo tantos días de morderme la lengua para no ser inconveniente que al final ya no he podido resistir. Espero que se me pase, pero aún tardaré.
      Mil besazos amiga guapa.

  2. Benvolguda Maria tens tota la raó!!! Seguint amb la línia de la nostra amiga Chelo Puente continuarem amb El Quijote:
    En la boca estan, amigo Sancho, los mayores daños de la vida humana…

    1. Y tanto que continuaremos y lo que yo voy a hacer es intentar no ver ni oír las estupideces con las que nos están regalando los oídos. Estoy con Sancho ¡si señor!
      Un abrazo grande, amigo mío.

  3. Sabes de sobra lo que pienso y siento. Digo yo que la paciencia tiene un límite. Tenemos derecho de decir y de opinar , y hasta me atrevo a decir, intentar poner sensatez y sentido común ante tanto despropósito, al menos en nuestro entorno. El ruido puede ensordecer al silencio pero no debe acallar las voces que exigen sentido común y sumar fuerzas para entre todos salir de esta terrible situación. Como siempre, en este país, parece que nos quedamos en el ruido y en el espectáculo, aunque sea malo no, peor. Un abrazo enorme.

    1. Y tú sabes que comparto tu opinión. Aquí nos gusta el ruido y sobre todas las cosas el que producimos nosotros mismos y nuestras opiniones. Da igual que no sepamos de nada, pero ahí lo dejamos por si alguien lo quiere coger. Y lo peor de todo es que hay un montón de gente esperando hacerlo suyo.
      Volverá mi histórica paciencia, ¡seguro! pero que tardará, también es seguro.
      Besetes, querida.

  4. Personalmente creo que los únicos que no pueden hablar son los muertos. Y ante eso no hay nada más. La política no es buena consejera si ni unos ni otros procura el bien de la ciudadanía. La gente, se deja llevar por una y otra corriente. Eso es producto del bajo nivel en pensamiento autónomo y con criterio de la población. Es la pescadilla que se muerde la cola. A mí lo que pasa me paré brutal. Y es de necios hacer política de la tragedia humana. Malos gobernantes tenemos. Aquí y en el resto del mundo. No hay que perder la perspectiva de que es una Pandemia Mundial. Y si no es así, que nos lo digan. Que no intenten mentir y manejarnos. Bastante sufrimiento tenemos.

  5. Sí, Isabel! Son esos muertos los únicos que tendrían derecho a hablar, pero no los políticos que hasta ahora además de engañarnos e intentar manejarnos, no luchan por los intereses de los que les votamos. Lo único que hacen es segarse la hierba bajo los pies. Unos más que otras ¡claro! Y así muy difícil va a ser salir de todo esto juntos. No obstante no quiero perder la esperanza.
    Un abrazo grande, grande.

    1. Yo, Carlos, también me he aislado de todo, excepto de lo que me hace feliz y me llena..
      Lo demás, no me interesa para nada y que intenten manipularme con las noticias, mucho menos todavía.
      Un montón de besos.

  6. Una a favor (grande): sabes que estos temas me interesan y que de hecho, son centrales para mí. Comparto, claro que sí, tus punto de vista, tu cansancio y tu agobio (¿cómo no hacerlo, si esas actitudes son insoportables en grado sumo?).
    Una en contra (chiquita): ¿Por qué te disculpas? No lo hagas, nunca; mucho menos cuando la razón está de tu parte en un cien por ciento. Tienes derecho a decir lo que piensas y lo haces con mucha educación; así que eso de las disculpas está de más.

    Un fuerte abrazo.

    1. Lo sé, Roberto!
      Quizá no debería haberme disculpado, pero es tan poco propio de mí perder la paciencia que, después de lo que había escrito dudé si publicarlo. Pero es mi opinión y cómo me siento en estos momentos, así que… creo que tienes razón. Respeto todas (reconozco que hay alguna que no) las formas de pensar, pero creo que debo esperar que también respeten la mía.
      Gracias, amigo, tus consejos son sabios.
      Mil abrazos desde aquí.

      1. Te entiendo, María; pero pecas de educada en exceso. Con sólo exponer tus ideas de manera educada ya estás cumpliendo con los parámetros de las buenas maneras. Después, uno debe decir lo que piensa con la fuerza necesaria.

        Un fuerte, fuerte abrazo.

    2. Mea culpa, Roberto!
      Tienes razón, pero son muchos años de esas «buenas maneras». Ahora por suerte, no las pierdo, pero empiezo a tener esa fuerza que necesito para opinar y asumirlo sin importarme lo que piensen los demás.
      Un abrazo enorme, enorme, amigo.

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