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Mis héroes…

El boulevard flanqueado de árboles empieza a teñirse de verde. La primavera estrenada le va prestando su color y el sol tibio templa la mañana. Un airecillo suave que arrastra restos del invierno hace que la gente busque su calor.
Los bancos de madera van llenándose de mamás con bebés, pero mi mirada se detiene en una pareja de ancianos, que caminan por el centro del boulevard. Los dos con cabello  blanco, los dos andando muy lentos.
El coge la mano de ella mientras la empuja con suavidad hacia uno de aquellos bancos calentados por el sol. Se sientan muy juntos, como si cada uno tomara la fuerza del otro para sustentarse. Se miran, cuchichean y sonríen. Sus miradas tienen un aire de complicidad teñida de cariño. Parecen niños.
No puedo dejar de mirarlos… ¡se ven tan vulnerables¡
mis heroes
Pienso, cuantas noches en vela, cuantos días preocupados, cuanta vida empeñada tan solo en criar a sus hijos, y ahora…
Como alguien dijo… ellos son nuestros héroes, pero… ¿por qué envejecieron tan pronto?
Olvidan todo, se olvidan hasta de si mismos y de lo que fueron.
Ellos, que creaban hasta lo que no se había creado con tal de entregárnoslo, en su afán de facilitarnos la vida. Ahora su espalda está inclinada, como buscando de nuevo, aquella postura que tuvieron antes de nacer.
Me siento triste, yo no estaba preparada para esto, para enfrentarme a la vida sin sus consejos. Ellos eran mis superhéroes. Detrás de mis dudas, de mis fracasos, de mis éxitos, siempre han estado ellos, con esa fuerza que yo pensé que era eterna.
Y ahora esa eternidad se disipa como la niebla y me convierto en el nuevo héroe, con unos niños entre las manos, que no lo son, pero que hay que protegerlos como si lo fueran.
Y mis manos son sus manos, mis ojos son los suyos y mi corazón se ensancha para acogerlos con la ternura que ellos sembraron durante toda su vida.
Los ancianos se levantan, me acerco y al verme levantan sus manos en un saludo. Su mirada se ilumina. Llego hasta ellos y los tomo a cada uno de un brazo. Su peso es muy leve y así andando nos alejamos por el boulevard.
Ellos son mis ancianos, ellos son mis padres, ellos son mis héroes.

Me has dicho…

… no seas inocente…
… siempre ganan los poderosos.
No quería oírte porque hacerlo significaba que perdería toda la fe que tengo en que los seres humanos somos algo más.
Pero he tenido que bajar la cabeza y aceptar tus palabras.
Sí, los seres humanos somos algo más, pero… hay tantos tipos de seres humanos!!!
preocupacion
Foto de Internet
Miro a mi alrededor y las palabras que leo me dicen que la justicia está menospreciada, que la honestidad no cotiza en bolsa y si lo hace está bajo mínimos, que el triunfo es para los que mienten, engañan, manipulan.
Que los niños, en muchos lugares han perdido su sonrisa,  su inocencia y hasta su vida. Y que los adultos no tienen ni la oportunidad de luchar.
Miro a lo lejos, la tarde se ha cubierto de nubes…
… ¿será eso lo que nos espera…?