Etiqueta: esperanza

El hombre…

«El hombre vive y muere muchas veces

entre sus dos eternidades» (Keats)

… lo leyó y se pusieron en marcha sus recuerdos…

Recuerdos dolorosos de un tiempo en que quiso perpetuarse y no pudo conseguirlo. Vuelve la vista atrás y se pregunta ¿qué hubiera sido su vida con aquella personita a su lado? ¿qué hubiera sido de su vida en común?

No encontró ninguna respuesta.

Igual que en aquellos momentos en los que, si se hubiera producido la destrucción de este mundo, mundial… ella, ni se hubiera enterado. Es más se hubiera dejado llevar como en un suicidio, pero sin la responsabilidad de haberlo provocado ella misma.

Tantas preguntas que quedan sin respuestas!!!

esperanza

Un día paseando su dolor por cualquier ciudad, se encontró en el interior de una librería. Miraba casi sin ver los libros. Aquellos queridos libros que siempre conseguían distraerla de sus preocupaciones, pero que, en aquel momento, ni siquiera le interesaban, o por lo menos era lo que pensaba entonces.

Pero seguía siendo ella y por eso se puso a hojear de forma distraída lo que tenía al alcance de la mano. No buscaba nada, no quería nada. Pero parece que hay momentos en los que el azar coloca, justo en tu camino, una caricia.

Un lomo azul con letras blancas, llamó su atención. «Muchas vidas, muchos maestros» decía. Lo cogió con un gesto cansado, de escepticismo.

¿Muchas vidas?, se dijo. Si esta que tengo, en este instante, me parece una condena. ¿Para qué quiero más vidas?

Lo abrió por cualquier página y leyó, «todo ocurre por algún motivo, aunque ahora tú no puedas encontrarlo». Lo cerró rápidamente. Como si alguien le estuviera leyendo el pensamiento y le hubiera dado una respuesta.

Le pareció que el destino se estaba riendo de ella. Pero compró aquel libro.

Y lo leyó y volvió a leerlo muchas más veces.

Y… llegó un día en que no se contestaron sus preguntas, pero el tiempo la ayudó y pudo ordenar sus recuerdos mezclados con infinita nostalgia, pero ya sin dolor.

Y cuando el dolor intenta ganar ese terreno que ella defiende sin dejar que avance, es cuando recuerda que le quedan otras vidas en las que sus deseos podrían convertirse en realidad.

Un color para el recuerdo…

... del adiós…
He atravesado la casa en silencio. La penumbra se adueña de todo y no puedo evitar el recordarla como estaba la última vez.
La luz juguetona de abril, acariciaba los sillones, viejos y gastados que contaban horas de conversación, de risas, de canciones. Tactos de tardes interminables, en los que la madrugada nos sorprendía con su luz.
En la chimenea, ahora apagada, dormía Simón el perro de largas orejas, producto de mil razas y soledades, fiel al sonido de la voz del ama. De tu voz.
Una brisa muy suave levantaba las cortinas llenas de flores. Parecían pájaros empeñados en un vuelo imposible. Llevaban tu sello, tu gusto, tu color. Morados y lilas. Lilas y morados. Sobre un fondo blanco.
Blanco como el vacío, como una premonición.
Las puertas, abiertas, te acompañaban al jardín. Una explosión de verdes, rodeaba los rosales. Rojo sobre verde, rosa sobre blanco.
Mil olores me sorprendieron y despertaron tu risa. Azaleas, jazmines, prímulas.
los colores
Naranjas, rosas, azules. Competían con el color de tu pañuelo y la frescura de tu risa.
¿Tu risa, tu esperanza? Intento buscarla por los rincones de la casa vacía y ya no la encuentro. Ya no existe la esperanza. Marchó como las cortinas convertidas en gaviotas. Emprendieron su vuelo contigo.
Lo sabía, pero ocurrió demasiado pronto.
Sólo las puertas del jardín aún abiertas, me llevan a tu recuerdo. Y él es el que me empuja hacía la luz. Verdes, rosas, rojos, blancos, morados, amarillos, el color de tu pañuelo. Tu mirada.
La esperanza. El dolor. El color de tu sonrisa, de tu fuerza, de tu ausencia. El color transparente de mis lágrimas que bañan las flores, tus flores, tus colores.
El color del adiós…