Un color para el recuerdo…

... del adiós…
He atravesado la casa en silencio. La penumbra se adueña de todo y no puedo evitar el recordarla como estaba la última vez.
La luz juguetona de abril, acariciaba los sillones, viejos y gastados que contaban horas de conversación, de risas, de canciones. Tactos de tardes interminables, en los que la madrugada nos sorprendía con su luz.
En la chimenea, ahora apagada, dormía Simón el perro de largas orejas, producto de mil razas y soledades, fiel al sonido de la voz del ama. De tu voz.
Una brisa muy suave levantaba las cortinas llenas de flores. Parecían pájaros empeñados en un vuelo imposible. Llevaban tu sello, tu gusto, tu color. Morados y lilas. Lilas y morados. Sobre un fondo blanco.
Blanco como el vacío, como una premonición.
Las puertas, abiertas, te acompañaban al jardín. Una explosión de verdes, rodeaba los rosales. Rojo sobre verde, rosa sobre blanco.
Mil olores me sorprendieron y despertaron tu risa. Azaleas, jazmines, prímulas.
los colores
Naranjas, rosas, azules. Competían con el color de tu pañuelo y la frescura de tu risa.
¿Tu risa, tu esperanza? Intento buscarla por los rincones de la casa vacía y ya no la encuentro. Ya no existe la esperanza. Marchó como las cortinas convertidas en gaviotas. Emprendieron su vuelo contigo.
Lo sabía, pero ocurrió demasiado pronto.
Sólo las puertas del jardín aún abiertas, me llevan a tu recuerdo. Y él es el que me empuja hacía la luz. Verdes, rosas, rojos, blancos, morados, amarillos, el color de tu pañuelo. Tu mirada.
La esperanza. El dolor. El color de tu sonrisa, de tu fuerza, de tu ausencia. El color transparente de mis lágrimas que bañan las flores, tus flores, tus colores.
El color del adiós…
 

23 comentarios en “Un color para el recuerdo…

  1. Qué bien lo dices, María, el color del adiós, de esa ausencia-vacío que deja el ser amado, lo conozco; me ha gustado mucho leer cómo lo expresas, con esa asociación de flores, de colores, y el perro respirando soledades… Te felicito, escritora. Un beso.

    1. Hola Julie,
      Algunas veces es la única forma de enfrentarnos al dolor de la ausencia. Cuando llega el recuerdo, intentar pintarlo de color, aunque lloremos mientras lo hacemos.
      Muchos besos que te duren todo el fin de semana…

    1. Gracias, Alberto,
      Pintar la ausencia es ¡tan difícil! Porque ese adiós es, tan definitivo, que no hay casi nada que pueda aliviarnos el dolor. Al traer el recuerdo, sonreí, porque vinieron a mí ¡tantas tardes en compañía! que durante un segundo no noté la tristeza.
      Un besete cálido para que te recuperes de ese frío…

    1. «…a quien prefija omnipotentes normas
      y una secreta y rígida medida
      a las sombras, los sueños y las formas
      que destejen y tejen esta vida…»
      Admiradísimo Borges!!!
      Nunca he podido entender, ni aceptar la idea de la pérdida y aunque sé que de poco sirve rebelarse y que eso produce más dolor todavía… lo sigo haciendo.
      Mil besetes, Borgeano, bajo un cielo luminoso de invierno…

  2. Hoy que lamentablemente tengo a un buen amigo que ha perdido a su madre… sin duda sería todo un lujo de palabras para expresar su ausencia… Se notará su falta entre nosotros que la conocimos…
    Bellísimas palabras la tuyas… tal y como nos tienes acostumbrados…
    Besos de los de… con la vista puesta en la noche de mañana

    1. Sí, querido Josep, la ausencia pese como una losa.
      Además, en mi caso, siempre que recupero el recuerdo, tengo la sensación de que vuelve la pérdida de nuevo.
      Hoy te dejo un besete sanador y expectante…

  3. Una música, un olor, un sabor, un color hacen que afloren los recuerdos de las personas que están y de las que nos dejaron huérfanos de su presencia.
    Preciosa forma de expresarlo en tu relato.
    Un beso de viernes que inicia un fin de semana.

    1. Sí, Chelete,
      Un color, un sabor, una imagen te los devuelve de nuevo y el único consuelo que te queda es saber que cada vez que lleguen hasta ti, la ausencia es más llevadera.
      Un besito desde aquí pero con la ilusión de que sea allí…

  4. Hermoso esta mezcla de colores y flores y su pañuelo, para decir adiós, cuanta poesía hay en esta entrada bella María, gracias por tanta belleza para hoy aunque es triste eso pero se compensa con ese color violeta.
    Un abrazo sincero con alas

  5. ¿Sabes, Carmeta?
    Es exactamente así mi recuerdo. Flores, colores, aves, fortaleza, tristeza. Ausencia, sobre todo ausencia.
    Muchísimos besos, mi niña…

    1. Hola Cris,
      Yo el adiós lo pintaría de color azul que es mi color, pero el verde, de alguna forma, es lo que tú dices… es la esperanza y después de un dolor debería llegar siempre la esperanza.
      Un beso, guapa…

      1. El azul, es también el color favorito de mi hija Sofía. Tiene algo especial ese color, una mezcla de nostalgia, elegancia y espiritualidad. Ella tiende a pintar y elegir sus obras en ese color, también su ropa y sus colgantes, y la sienta muy bien. Seguro que a ti tambien. Abrazos cálidos y amorosos para tu corazón dolido. Muaaaaa.

    2. Hola Cris,
      Yo también tengo tendencia a buscar el azul para mi ropa y para las cosas que me rodean. Como además, tengo los ojos azules ese tono me queda bien… como a Sofía.
      Me quedo con tu abrazo amoroso y te dejo unos besos muy cercanos.

  6. Que bonito cuadro has pintado con tus asuencias, tan potente que al leerlo he sentido las mías. Ese pañuelo, esas flores… El conocimiento que no por tenerlo demora la marcha.
    Me encanta haberte descubierto; bueno, más bien, me que me hayas encontrado para poder yo descubrirte!

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