Dicen que la distancia…

Dicen que la distancia es el olvido.

¿Será que el olvido va creciendo a lo largo de esa distancia? No lo entiendo. Los sentimientos están ahí. Nada tiene que ver la distancia si nuestros sentimientos, sean hacia quien sean, son sólidos, verdaderos, reales.
El destino, siempre juguetón, me hizo querer a personas que estaban lejos de mí, en la distancia.

«Aquí estoy de nuevo, enfrente de ti, enfrente de mí, enfrente de los dos, mirándote, mirándome, directamente a los ojos del corazón.
Ayer me llamaste por teléfono y hablamos. Siempre nos ocurre lo mismo, y es que estaríamos hablando y hablando sin parar. Qué mala pasada puede ser la distancia. Porque dime tú sino tengo por aquí gente para elegir. Pues no, lo que quiero es hablar contigo. Pero no a través de un frío teléfono, sino en un bis a bis, más cálido, más sensual, más real.
Porque entras en mi con todos los sentidos, y eso requiere luz, aire, visión, tacto, oído y olfato.
Porque en un bis a bis hay contacto, como el contacto que tú sabes que estás experimentando ahora mismo, ahora que me estás leyendo, porque detrás de estas letras me escondo yo, mientras, bajito, te hablo, te susurro al oído. En una realidad que es casi tangible.
¿No te parece estar oyendo mi voz? Sé yo durante unos instantes, por favor. ¿Querrías hacerme el favor de leerte esta carta en voz alta? Ten la osadía, inténtalo. Saldré del papel y estaré, de verdad, contigo.
Pero sólo disfrutarás tú el momento. Mi momento también fue ahora, mientras te escribo, mientras me lees, mientras te imagino a ti, allí, lejos, hablando y escuchando a la vez. Esta realidad puede tener más poder que la realidad que te ocupa a ti en este momento. Ya me conoces, así que haz de mí y actúa. Y si no te sale, no pasa nada. Imagina entonces que eres tú quien me lo dices a mí, verás como así las palabras fluyen a preciosos intervalos, derramándose despacio por las laderas de esa sensación tuya y mía, que al menos yo, evoco cada vez que te recuerdo.
Qué sensación, qué recuerdos, qué imaginación, porque… ¿acaso, amigo, hay diferencia en la distancia? No lo sé. ¿Y tú?»

No, no creo que la distancia sea el olvido.

(Imagen de Free-Photos en Pixabay)

0 comentarios en “Dicen que la distancia…

  1. No tienen nada que ver, María. Hay personas que se quieren más estando distanciadas que aquellas que se ven cada día.
    La distancia, en mi opinión, solo es una excusa. Siempre lo ha sido.
    Un abrazo.

    1. Tú lo has dicho, Pablo, si la distancia es el olvido es, que esa distancia se convierte en excusa para alejarnos. Siempre, como digo, he tenido amigos que han estado muy lejos de mí físicamente, pero ahí han estado porque la distancia no existe entre nosotros. La suple el deseo de estar juntos, aún en la distancia.
      Me gusta que coincidamos en más cosas, paisano.
      Un abrazo enorme.

  2. Estoy de acuerdo contigo… la distancia NUNCA es el olvido. El olvido se produce, muy a menudo, en la cercanía, estando uno al lado del otro, porque esa cercanía es en muchos casos una gran distancia.
    Besos a distancia, que no distantes, desde mi trinchera.

    1. Tienes razón, Chelo, es mucho más dolorosa esa distancia que se establece aún estando al lado de una persona.
      La «otra» distancia, como dice Pablo, es una mera excusa para no conservar una amistad.
      Tú y yo sabemos, que la distancia nunca es el olvido.
      Mil abrazos cercanos.

  3. ¿Dónde está la distancia después de leerte, de escuchar esa voz, la tuya, que modula tus letras, de sentir y sentirte? No, amiga, no hay distancia…

    «Y si una duda te hace
    señas a diez mil kilómetros,
    lo dejas todo, te arrojas
    sobre proas, sobre alas,
    estás ya allí; con los besos,
    con los dientes la desgarras:
    ya no es duda.
    Tú nunca puedes dudar».

    Un abrazo cercano. María.

    1. Ni yo deseo que la haya, Alfonso. Con mil humildes letras siempre deseo que la distancia desaparezca entre nosotros. Que cuando alguien me lea, sienta que yo estoy a su lado, que mis poemas le acaricien y que mi presencia se haga real. No sé si lo consigo, pero intentarlo, ¡lo intento!
      Es muy bello lo que me dejas. Y ¿sabes? Dudo muchas veces, pero mi cariño, nunca.

      Un abrazo de esos interminables.

    1. Lo haré, Isabel, porque nuestras letras siempre ayudan a acercarnos a aquellos que necesitan leernos y reconocerse en lo que escribimos.
      Y no, no es el olvido. El olvido es otra cosa. Nosotras, también lo sabemos bien.
      Mil besetes, preciosa!

    1. El olvido es deseado. Si de verdad tienes algún sentimiento por una persona, jamás te alejarás de ella, por muchos kilómetros que te separen.
      Besetes, guapo!!!

    1. Si, querida, tú y yo somos el ejemplo claro de que los sentimientos unen distancias, atraviesan mares y suben montañas. Siempre juntas, siempre unidas…!!!
      Abrazos infinito.

  4. ESOS RELATOS SUELEN VENIR DESDE ESE RINCÓN DEL ALMA DONDE GUARDAMOS AQUELLAS ESENCIAS QUE NUNCA HEMOS SABIDO APARTAR DE NUESTRA MEMORIA.
    RELATO ENCANTADOR, MARÍA, COMO SIEMPRE.
    LA DISTANCIA SE CONVIERTE EN JUEZ … A MI ME SUCEDIÓ … PARA BIEN.
    AH, ESA CANCIÓN ES UNA DE MIS DIEZ.
    FELIZ NOCHE, MARÍA

    1. Si, Enrique, donde guardamos esos secretos que, solo en contadas ocasiones, aparecen de nuevo para despertar nuestra sonrisa. Un abrazo inmenso, amigo mío.

  5. La distancia que nos une hay que recorrerla con pasos medidos y mirada sorprendida, como si cada día fuera el del primer descubrimiento, alimentando el recuerdo para que arraigue en el corazón. Un besazo.

  6. Me gustó mucho la síntesis de Isabel: «La distancia y el tiempo son relativos. La amistad no». Creo que allí está la clave de todo. La distancia, entonces, es algo a lo que nosotros le brindamos un sentido ¿Olvido o cercanía? Lo que nosotros queramos que sea.

    Un fuerte abrazo.

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