De martes y de poema…

Martes y la lluvia resbalando sobre el cristal…

¿Un buen momento para la poesía?

 

Respiro,

Mientras la música canta,

El espacio se vuelve dulce,

Y acaricia mi piel,

Todo fluye,

Como la misma vida,

Y la luz,

Maravillosa luz,

Me arrastra a un tiovivo

De arpegios enloquecidos,

¿Qué fue lo que me llevó a perseguir imposibles?

Quizá yo, cuando aún no era yo.

 

María G. Vicent ©

 

¡¡¡Feliz martes a toditos todos…!!!

 

(Imagen de Gabriela Piwowarska de Pixabay)

0 comentarios en “De martes y de poema…

    1. Eres muy amable conmigo, mi niña.
      Creo que no tardaremos mucho en «reconocernos» . Pronto estaremos en Madrid y me encantaría verte, veros. A tu libro y a ti. Te avisaré con tiempo.
      Un abrazo inmenso.

    1. Cesaria acompaña mis versos y aunque no estoy a su altura, me gusta la compañía de su voz.
      Besetes desde nuestro mar que, aunque algo agitado, siempre tiene un encanto arrebatador.

    1. Si, Alfonso, la yo de cuando es yo, vuelve a ser niña y monta sobre un caballito que la lleva hacia lugares a los cuales siempre quiso regresar.
      Muchos abrazos, amigo mío.

  1. Tengo la sensación de que tú ya estás alcanzando tus sueños, o al menos alguno de ellos… 😉

    En cuanto a la lengua de los elfos te cuento: JRR Tolkien era catedrático de filología en Oxford y un apasionado de las lenguas, hablaba más de una decena de lenguas. Siempre dijo que la matería prima de sus historias eran las palabras, de hecho la invención de las lenguas elficas precedió con mucho tiempo de antelación a la creación de la Tierra Media, es más, la Tierra Media realmente es una consecuencia de la invención de esas lenguas, un espacio y una historia creados para integrar esas lenguas.
    Tolkien incluso publicó un poema en una de las lenguas élficas, el poema se titula Namarié (Adios), te incluyo aquí el poema en Quenya (Alto élfico) y su traducción al español:

    Namarië

    Ai! Laurië lantar lassi súrinen
    yéni únótimë ve rámar aldaron!
    yéni ve lintë yuldar avánier
    mi oromardi lissë-miruvóreva
    Andúnë pella, Vardo tellumar
    nu luini yassen tintilar i eleni
    ómaryo airetári-lírinen.
    Sí man i yulma nin enquantuva?
    An sí Tintallë Varda Oiolossëo
    ve fanyar máryat Elentári ortanë
    ar ilyë tier undulávë lumbulë
    ar sindanóriello caita mornië
    i falmalinnar imbë met,
    ar hísië untúpa Calaciryo míri oialë.
    Sí vanwa ná, Rómello vanwa, Valimar!
    Namárië! Nai hiruvalyë Valimar!
    Nai elyë hiruva! Namárië!

    Adiós

    ¡Ah! ¡Como el oro caen las hojas en el viento,
    e innumerables como las alas de los árboles son los años!
    los años han pasado como sorbos rápidos
    de dulce hidromiel en las altas salas
    de más allá del Oeste, bajo las bóvedas azules de Varda
    donde las estrellas tiemblan
    en la voz de su canción sagrada y real.
    ¿Quién me llenará ahora de nuevo la copa?
    Pues ahora la Iluminadora, Varda, la Reina de las Estrellas,
    desde el Monte Siempre Blanco ha elevado sus manos como nubes
    y todos los caminos se han ahogado en sombras
    y la oscuridad que ha venido de un país gris se extiende
    sobre las olas espumosas entre nosotros,
    y la niebla cubre para siempre las joyas de Calacirya.
    Ahora se ha perdido, ¡perdido para aquellos del Este, Valimar!
    Quizá tú la encuentres! ¡Adiós!

  2. Vaya; resulta que me salté el penúltimo verso en la transcripción española, ains… 🙁

    En fin, los tres ultimos versos son los siguientes:

    Ahora se ha perdido, ¡perdido para aquellos del Este, Valimar!
    ¡Adiós! ¡Quizá encuentres a Valimar!
    Quizá tú la encuentres! ¡Adiós

    Un besazo.

    Mitxel

    1. Siempre, Enrique, siempre es el mejor momento para amar la vida y bebérsela a sorbos o a sorbitos
      ¡Da igual!
      Me alegra mucho verte, amigo mío.
      Un abrazo enorme.

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