Categoría: Viernes

Manoteas…

Foto de Internet

Manoteas en el aire. Intentas apresar algo que se te escapa.
Duermes.
De puntillas, entro despacio en tu sueño.
Recorro sus cuatro esquinas, curioseo en los cajones, revuelvo entre las sábanas y no encuentro lo que buscas.
Dejo un beso, como una pluma, flotando en el suspiro que se escapa de tu boca. Me alejo.
Y al hacerlo veo mi imagen reflejada en el espejo.

Ya sé por qué manoteas.

Abandono tu sueño y despiertas…
Me dedicas una sonrisa de viernes azul…

Instante…


                                                 
Hoy estrenas la mañana.

Como si fuera la primera persona que entra en el mundo al amanecer.
Y ahí estaba en forma de luz, de brisa cálida, de beso al despertar, de planes compartidos.
De recuerdos.
Te has sentado bajo la cúpula de cristal y las notas del coro han llegado a ti mientras se enredaban en los haces de luz que descendían hacia el suelo.
Y has vivido ese instante único por irrepetible, bello por lo fugaz y mágico porque has sentido que más allá de la realidad que vemos o creemos ver, existen momentos de felicidad absoluta.
Has abandonado tu asiento y has pensado…
 Me esperan, es viernes… (para Camy)
 
 

 

Viernes de primavera…

Los pies se hundían en la arena que resbalaba despacio sobre sus dedos.
Un pequeño escalofrío le recorrió la espalda cuando, el agua en su ir y venir constante le salpicó.
Todo lo que abarcaban sus ojos estaba desierto.
 
 
 
 
Elevó los brazos al cielo absorbiendo el calor de un sol que apenas amanecia mientras la energía corría a través de sus venas.
Los bajó lentamente cuando sintió el suave aleteo de una mano acariciando su nuca.
Recordó, era el primer viernes de primavera… no estaba sola.

Frágil y Etérea…

La brisa, apenas cálida, entra por la ventana entreabierta.
Hoy nos visita el sol.
Apoyo la frente sobre el cristal. Está frío.
Mi mirada vaga más allá de mí, más allá de lo que pienso. Se enreda en las ramas y tropieza con ella, frágil y etérea.  
 
La luz se fragmenta en mil colores que iluminan sus alas transparentes. Parece perdida entre mis plantas que crean una ilusión de primavera.
Alargo mi mano intentando acariciarla y aletea durante un segundo. Casi percibo su mirada.

Luego, se aleja derrochando libertad, color e indiferencia.

¿Sabrá la mariposa que hoy es viernes y que me siento casi, casi como… ella?

Frágil y etérea.

 

Solos…

Me miras, te miro. Reímos. Otra vez es viernes. No estamos solos.

Dentro de unos instantes todo se llenará de ruidos nuevos.

El escenario cambiará.
Risas, voces, tintineo de cristal. Los manteles aletearan en el aire mientras los aromas se escapan de la cocina y el taconeo recorrerá los pasillos. 
Tropezaremos con la bicicleta, con el perro y nos enredaremos con las mantas en el sofá.

El sol se deslizará silencioso al atardecer mientras nos sorprende el cuentacuentos con una de sus maravillas.
Otra vez es viernes.
Me miras, te miro. Reímos… hoy nos hubiera gustado estar solos.

Es rojo…

Hoy es todo rojo, en los labios, en la seda que envuelve mi cuello, en las borlas de mis zapatillas.

He andado despacito sobre la madera del  suelo, y más allá también el cielo estaba rojo. En un amanecer que intenta alejarse del azul que llega.

Roja, es la pasión con la que me has recibido. Viernes rojo de lágrimas en la amistad, en la alegría,  en la esperanza.

Sí, todo rojo, de optimismo y de coraje.  Todo vuelve… ¿volverás?