Categoría: Viernes

Me gusta…

…mucho besarte, tanto, tanto como leer… Te he dicho…

Me has mirado mientras se iluminaban en marrón la profundidad de tus ojos y una sonrisa tenue ha resbalado por la comisura de tus labios.

No me has contestado, nunca lo haces cuando algo de lo que digo te sorprende.

Sólo te has levantado, has cruzado la habitación y mientras cogías mi cara entre tus manos, has musitado cerca, muy cerca de mi oído…

… hoy es viernes, ¿lo recuerdas?…

… y el libro cayó de mis manos.

Su mano…

… acaricia la tuya.

  Te mira, le miras, os miráis…
  ¿Qué encierra esa mirada…? Te preguntas…
  Es fácil la respuesta…

Foto de internet

Todo el tiempo compartido, las caricias, las risas, las discusiones, los días largos, las noches dulces, la brisa marina, la tristeza, las dudas, el rumor de la montaña, las respuestas, la impotencia, la ilusión… la vida.  
 
Esa respuesta se queda en el aire, nítida y transparente y sus manos siguen acariciando las tuyas.
 
Han pasado los minutos y aún conservas su calor. Los sonidos del viernes empiezan a llenar la estancia.
 
Os miráis…

Más viernes…

Al despertar notó el calor enredado en su cintura.

Se asomó a la ventana para comprobar que el nuevo día se deshacía en dorados de verano.

Foto de Internet





  Hacía un suspiro que le esperaba…

  Abrió su armario se enfundó en un vestido blanco y fue a su encuentro…

  La luz la envolvió creando reflejos de calima.

  Decidió fundirse con aquel viernes…

  … dorado y caluroso, con sabor a descanso, a frutos rojos y a cava frío, frío… 

  El final y el principio de…

  ¿Todos tus deseos?

Se pregunta…

si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya» …
como dijo Antoine de Saint- Exupéry…

Pero…

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Quizá el cielo no se muestra tan diáfano para todo el mundo…
Quizá la niebla que envuelve nuestras horas, es más espesa para unos que para otros…
Quizá la suerte voluble, olvida hacer una parada en cada vida…
Quizá el peso de vivir, no deja elevar los ojos al cielo…

Hace tiempo que ella encontró la suya y ama ese cielo estrellado.

Hoy de nuevo es viernes y sigue…

… por eso desea que, por mucho que esté escondida esa estrella que solo nos pertenece a cada uno de nosotros… la encontréis.

Lo vi…

… y aunque a veces es difícil describir lo que se queda grabado en tu retina…
 
Yo lo intenté. Y fracasé.
 
No supe explicar que la luz rojiza se derramaba sobre las olas salpicadas de espuma, buscando un roce, tal vez leve, con el azul del mar.
 
Que la brisa balanceaba el jazmín de mi balcón, y me traía aromas de flores blancas, susurros de vientos lejanos y promesas de un verano cercano. 
 
Que el faro, allá en el cabo, cerraba sus ojos vencido por el sueño mientras las barcas de pesca, recorrían senderos de plata buscando cobijo en el puerto.
 
No supe explicar lo que veía en esta mañana de viernes desde mi terraza…

Porque lo que vi superaba todas las palabras de mi vocabulario…

 

Viernes, viernes…

… ya llegó.
 
Siempre el viernes es un día especial, pero este viernes…
 
Reúno, cerca de mí, a casi todas las personas que son importantes en mi vida.
 
Foto de Internet
Personas que han cambiado sus planes, que han recorrido largas distancias, que se han comprado zapatos de tacón sólo para mi fiesta, que han buscado música, que se han ilusionado conmigo.
 
Personas, que están tan cerca de mí que ya no sé en que punto acabo yo y empiezan ellas.
 
Los amigos de todos los viernes de mi vida…

Sí, este viernes, es especial…

No pienso…

Hoy no pienso, sólo voy a sentir…

Tu mirada, envuelta en un vaho de dulzura.

Tus manos, que acarician,

Foto de Internet

Tu voz que viene del este con aromas a mar, naranjas y tomillo.

Tus silencios, repletos de palabras.

Tus ojos, que hablan con un parpadeo

Tu boca, que susurra deseos.

Tu cuerpo, que destila pasión.

Tu vida, que envuelve la mía.

Hoy es viernes… solo siento.

Le dijo adios…

Foto de Isa Sastre

        … en una mañana de viernes nublado.

        Se alejó sin volver la vista atrás y no le concedió la respuesta a la pregunta que vio en sus ojos.
       Pero el tiempo es benevolente,  la pregunta  y la respuesta se diluyeron en   los  minutos de otros  viernes que también estaban nublados.

       Ahora con la respuesta en sus labios, regresa…   
   
Y de nuevo es viernes, pero… esta vez es soleado.

Te beso…

Foto de Internet

  … me besas, nos besamos…

  He plantado flores nuevas en el balcón,
  recogido el cielo azul de la mañana,
  eliminado las inquietudes de cada día, 
  descorrido la sonrisa que te hace feliz y
  con ella se ha colado en  casa una mariposa multicolor.
 
   Sólo esperaré con paciencia hasta el principio de la
   tarde, después la mariposa y yo volaremos.

    

Te beso, me besas, nos besamos…

¿Vendrás?

Hoy es viernes… sí, vendrás.

Promesas…

Foto de Internet

La mañana tenía tinte de promesas…

Blanco, azul, verde.
Rumor del mar al amanecer, sol desparramándose por las colinas cercanas, bruma de color ámbar iluminando los pinos, sombras reclamando su lugar en apagados tonos violetas y la luna marcando caminos plateados sobre el agua.
 
Promesas de viernes bajo un cielo nublado…