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Algunas veces…

… quisiera…
Sentarme a ver pasar la vida.
Ya sé hay que vivirla y no pasar simplemente por ella, pero hay momentos en los que mirarla tranquilamente y desde fuera debe ser como una especie de catarsis que nos ayuda a saber lo que queremos y deseamos.
Y no es que yo no lo sepa, que lo sé.
Es sólo la necesidad de detenerte un instante, como cuando el tren para en una estación y podemos mirar a nuestro alrededor y captar los matices de los escenarios que nos rodean. Contemplar los rostros de las personas que cruzan por delante de nuestra ventanilla y comprobar los distintos sentimientos que se mueven en todas direcciones.
2013-07-22 17.30.32Sería cerrar los ojos y envolverte en una burbuja donde no existe nada más que tú y la necesidad que tienes del silencio absoluto.
Cómo si nada existiera, ni el pasado ni el futuro, tan solo un presente detenido en un stand by que te ayuda a cargar las pilas.
Porque eso es lo que necesitas para vivir con la intensidad que tú crees que hay que vivir la vida…

El café…

… humea frente a sus ojos y cubre de una niebla suave la visión de las olas estallando contra las rocas.
Las partículas de agua pulverizada vuelan por el aire y salpican sus piernas  esbeltas y tostadas por el sol.

Foto de Internet
La paz de la mañana, recién estrenada, la inunda y el aroma del café despierta sus sentidos aún adormecidos.
La brisa se desliza por su piel con un tacto de suspiro.
El sonido de las sombrillas al abrirse viaja en el aire y llega hasta ella.
La cacofonía, de la mañana que empieza, la empuja a escapar de aquel pequeño paraíso frente al mar.
Se levanta despacio y piensa…
Hoy es lunes… tengo toda la semana… y el mar.

El cansancio…

Foto de Internet

… no llega porque haya recorrido largas distancias, el cansancio llega por…

el egoísmo medido y controlado,
unos ojos bajos mirando un ombligo a todas luces protagonista,
esa mano húmeda que se tiende directa mientras la otra, en la espalda, sostiene un puñal,
un aliento a mentira aromatizado con un punto de verdad,
las frases que hieren simulando que te acarician,
la injusticia patente que se esconde en una caja de cristal.

Ese es el cansancio eterno, pegajoso, triste y desmedido.

Abro la ventana… respiro, me quiero alejar.

O no,

Quiero soplar sobre ese cansancio y luego pensar que lo puedo vencer.